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La Gripe A y otros efectos virales

Nos llegan enlaces de aquí y de allá. Deambulamos sin rumbo fijo en la red, viendo, leyendo, escuchando… pero siempre con un objetivo marcado. A todos nos ocurre. En mi caso, quería documentarme sobre la supuesta intencionalidad de esa pandemia que han dado en llamar “Gripe A”. Y quería hacerlo porque, como periodista, lamento que estemos contribuyendo desde los medios de comunicación a fomentar una alarma social a todas luces infundada.
Ayer dediqué una hora a escuchar las opiniones, aparentemente expertas, de una monja benedictina, Sor Teresa Forcades, que es doctora en Salud Pública según los créditos de una vídeoentrevista pseudo-anónima colgada en Vimeo: http://tr.im/AyUv (Sí, viva el periodismo ciudadano, viva la libertad de expresión y la difusión de ideas venga de quien venga… aunque ello nos obligue a separar el grano de la paja, que es un ejercicio muy saludable, pues nos obliga a aplicar criterio y practicar el sentido crítico, tan atrofiados en nuestra sociedad).
Como lo que contaba la Hermana en su vídeo me pareció razonablemente interesante, esta tarde decidí continuar con una nueva sesión. Y me he tragado una hora más de vídeo (esta vez en inglés con subtítulos en castellano: http://tr.im/Ayq6), una entrevista que el responsable de ProjectCamelot.com realiza a una periodista científica austríaca, Jane Bürgermeister, citada por la doctora Forcades en la grabación anterior. Antes de nada, quise comprobar la línea “editorial” de la para mí desconocida web del entrevistador, para entender correctamente el enfoque de la entrevista.
Bürgermeister dice haber denunciado ante el FBI -a través de la Embajada de USA en Viena- al mismísimo Barack Obama, a la multinacional farmacéutica Baxter, al poderoso banquero Rockefeller, a la OMS y a la ONU, entre otros. Así, sin complejos. Les acusa a todos de “bioterrorismo” y “tentativa de genocidio” por la campaña de vacunación mundial contra la Gripe “A” que está a punto de iniciarse. Y claro, dice contar con pruebas contundentes por tan grave acusación.
No niego que de algún modo me siento identificado con personajes como Jane. Al fin y al cabo, también soy un periodista independiente, idealista y con principios. En consecuencia, mantengo igualmente mis particulares luchas de David contra Goliat; yo y mi resistencia pertinaz contra la apisonadora del sistema, más de 20 años peleando silenciosamente por la libertad de expresión… Pero en fin, no nos dejemos llevar por una primera impresión y esperemos hasta el final para conocer qué méritos profesionales -o personales- acredita nuestra heroína.
Recomiendaría ver (o “visionar”, como se dice ahora) ambos testimonios. Pero para aquel que no disponga del tiempo suficiente, aquí aporto mi conclusión en cuatro líneas, que de seguro dejará descolocado a más de uno:
Alguien está inundando la red con mensajes relativos a una supuesta conspiración denominada “Nuevo Orden Mundial” (http://tr.im/AytG), mezclados con extrañas ideas sobre nanochips implantados secretamente a la población para controlar a la especie humana, además de la aparición de OVNIs y cataclismos planetarios varios.
Qué barbaridad, ¿no? ¿a que nadie esperaba toparse con todo esto sólo por buscar el origen de la Gripe A?
Miren ustedes: que los políticos nos engañan no es un descubrimiento. Otra cosa es que nos dejemos engañar. Es tan sencillo dejarles pensar por nosotros… Es tan fácil no cuestionar nada de lo que nos cuentan los telediarios… Pero quienes no nos fiamos de los cuentos chinos de los políticos (de ninguno que contribuya a alimentar esta “democrática” farsa) y para quienes le ponemos siempre filtro a los medios de comunicación (quizá por deformación profesional), ¿cómo vamos a tragar con que unos miembros anónimos de una supuesta “resistencia” global surjan de las tinieblas con la loable intención de salvar a la Humanidad de amenazas inverosímiles…?
A veces uno no da crédito a lo que ve y a lo que escucha. Modas como “El Secreto” y la Nueva Era aún tienen un pase; me encantó Matrix (si bien me defraudó profundamente la tercera parte). Pero, por el amor de Dios, ¿qué “corriente de pensamiento” (por denominarla de algún modo) anda detrás de todo esto? ¿Y cómo es posible que tanta gente se lo tome en serio?
Detrás de una cuidada argumentación científica y un inteligente uso de la red -que todo hay que reconocerlo-, presiento que algún “iluminado” ha visto el cielo abierto para crear su particular “efecto viral” (nunca mejor traído, puesto que hablamos de gripe) entre ingenuos, despistados o amantes de los “enigmas y misterios”, que ciertamente se cuentan por millares. Y es así como confundimos fantasía y realidad, dando crédito a cualquier historia que nos planten ante nuestras pantallas.
Menos mal que todo tiene su antídoto. Y el nuestro es usar la red -y la inteligencia- con sentido crítico. Que nadie disfrace la superchería de filosofía, política o religión, porque esos conceptos suelen estar ya triste y suficientemente denostados por los propios “profesionales” que los practican. Y a este paso, el siglo XXI nos traerá el fin de las ideologías, cosa que no estaría nada mal si somos capaces de sustituirlo por el comienzo de las ideas.
No dejemos que la red nos intoxique. Empecemos a pensar por nosotros mismos y defendamos con uñas y dientes una internet libre. Que no nos arrebaten ya jamás este terreno ni estas herramientas, pues las ideas individuales trabajando en red producen “inteligencia colectiva”, un indiscutible salto cualitativo en la civilización humana.
Eso sí, cualquier otro uso interesado de la red (léase propaganda) no es sino manipulación. Y desde el momento en que sepamos detectarla, no producirá ningún efecto en nosotros. Porque, a diferencia de los medios de comunicación unidireccionales, la red nos permite interactuar “entre iguales” y responder de forma inmediata. Este proceso de mentalidad “wiki” ya se ha iniciado, y sólo de nosotros depende que no haya marcha atrás.
Por cierto, se me olvidaba. Para no dejar lugar a dudas: me declaro absolutamente contrario a la vacunación masiva contra la “Gripe A” en estos momentos. Es muy cierto que administrar la vacuna a gran escala no tiene ninguna justificación para proteger la salud de la población hoy por hoy, y sí para proteger unos intereses económicos muy claros.
En cuanto a si creo en los alienígenas o en el cataclismo de Nibiru en 2013, ya lo discutimos por Twitter (@ma_garcia) o en http://facebook.com/manuelangel.garcia ;)
Obviamente, el tono irónico de su respuesta evidenciaba que no piensa de ese modo, pero, ¿crees que quizá nos encaminamos hacia un futuro así?